El fútbol argentino está lleno de historias que podrían haber cambiado el rumbo de los clubes más grandes del país. Una de ellas, quizás la más impactante, involucra a Lionel Messi y a River Plate, dos nombres que, aunque nunca se unieron, estuvieron a un paso de escribir una página dorada en el libro de los sueños rotos. En las últimas horas, el capitán de la Selección Argentina volvió a hablar de ese episodio que, de haber sido distinto, hubiera modificado para siempre la historia del fútbol local.
El primer contacto: Messi en el Monumental
A fines de 1999, cuando Messi apenas tenía 12 años, tres jóvenes promesas de Newell’s llegaron a Buenos Aires para probarse en River. Entre ellos, un delantero de área llamado Leandro Giménez y un enano con la pelota en los pies que ya despuntaba el vello: Lionel Messi. El club los recibió en su predio de Ciudad Universitaria, cerca del Monumental, donde Eduardo Abrahamian, entonces responsable de las inferiores, los puso a prueba.
Lo que sucedió en esa cancha quedó grabado en la memoria de quienes estuvieron presentes. Giménez, que comenzó como titular, recordó años después: “Leo arrancó en el banco, entró en el segundo tiempo y en la primera jugada recibe la pelota de espalda, hace un movimiento, le tira un caño al marcador y mete un golazo”. Era solo el inicio de una demostración que dejó a todos boquiabiertos.
La segunda prueba: cuando River se enamoró de Messi
Una semana después, los tres chicos volvieron a Buenos Aires. Esta vez, Messi fue titular desde el inicio, y su actuación fue aún más contundente. Giménez lo describió así: “Ganamos 14 o 15 a 0, y Leo hizo 8, 9 o 10 goles. Quedaron encantados, no lo podían creer”. Incluso, en ese partido, compartió equipo con otro futuro crack: Gonzalo Higuaín, quien por entonces también formaba parte de las inferiores de River.
El club ya tenía todo listo para incorporarlo. Messi había viajado en dos oportunidades: una acompañado por su padre, Jorge, y otra por Francisco Vairo, el formador de Newell’s que lo había recomendado. River estaba dispuesto a hacerse cargo de su tratamiento de crecimiento y a darle un lugar en su pensión. Pero había un problema: Newell’s no quería soltarlo.
El obstáculo que lo alejó del Millonario
En su reciente charla con Nadie Dice Nada, de Luzu TV, Messi confirmó lo que muchos ya sospechaban: “Fui a River por mi cuenta, hice una prueba y me dijeron que se iban a hacer cargo del tratamiento. Pero me explicaron que el pase lo tenía que ir a buscar yo a Newell’s. Cuando fui, no me lo daban. Era muy difícil. Ahí se cortó todo y después apareció el Barcelona”.
La negativa de Newell’s fue el golpe final. El club rosarino, que ya veía en Messi una joya, se negó a liberar su ficha, y así se esfumó la posibilidad de que el mejor jugador de la historia vistiera la camiseta de River. Abrahamian, años después, admitió: “Siempre pedía la pelota, siempre la quería tener. Era un fenómeno”.
¿Qué hubiera pasado si Messi jugaba en River?
La pregunta sigue flotando en el aire. Messi en River hubiera cambiado no solo la historia del club, sino también la del fútbol argentino. ¿Habría ganado más títulos? ¿Se habría consolidado antes en la Selección? Lo cierto es que, aunque el destino lo llevó al Barcelona, su paso frustrado por el Millonario sigue siendo un tema de conversación entre los hinchas.
Hoy, a años de aquel episodio, Messi sigue siendo un símbolo del fútbol mundial, pero su relación con River quedó truncada en un “casi”. Una historia que, como él mismo reconoció, “me lastima”, pero que también demuestra que, a veces, los grandes talentos se escapan por detalles que nadie puede controlar.
Datos clave
- Messi probó en River en 1999, a los 12 años, junto a otros dos jugadores de Newell’s.
- River quedó fascinado con su nivel, pero Newell’s se negó a liberar su pase.
- El Barcelona apareció después, cambiando para siempre la historia del fútbol.


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