El debut post Marcelo Gallardo no fue el esperado. River empató 1-1 frente a Independiente Rivadavia en un partido que dejó más preguntas que respuestas. Si bien el cambio de entrenador siempre genera incertidumbre, lo que preocupó a los hinchas y analistas fue el rendimiento de algunos jugadores, y uno en particular se llevó todas las miradas: Sebastián Driussi.
El empate en Mendoza, más allá del resultado, sirvió para empezar a analizar el presente del equipo sin el DT anterior, con Marcelo Escudero como interino. Se esperaba una reacción, un cambio de actitud, pero la realidad es que la dinámica general del equipo no se modificó demasiado (salvo por los pibes). Sin embargo, en medio de un contexto de transición, ciertas individualidades parecen profundizar sus propias crisis, y la de Driussi es una de las más resonantes.
¿Crisis de confianza o falta de adaptación?
Desde su regreso a River, la expectativa con Sebastián Driussi fue enorme. El delantero, que ya había vestido la camiseta del club con anterioridad, regresó con la ilusión de ser el goleador que necesitaba el equipo. Sin embargo, las lesiones y una falta de regularidad en su juego lo han convertido en blanco de críticas constantes. Si bien el gol ante Banfield pareció ser un bálsamo, la actuación en Mendoza revivió los fantasmas del pasado.
En el Estadio Malvinas Argentinas, Driussi se mostró desconectado del resto del equipo. Le costó asociarse con sus compañeros, chocó contra los defensores y, a pesar de intentar buscar espacios como mediapunta, se vio impreciso en sus pases y decisiones. Los números no mienten: 36 pases precisos de 47 intentos, cero remates al arco y 21 posesiones perdidas. Una actuación que, sin duda, dejó mucho que desear.
La reacción de la hinchada: entre la paciencia y la frustración
La paciencia de la gente de River tiene un límite, y Sebastián Driussi lo está poniendo a prueba. A través de las redes sociales, los hinchas expresaron su frustración y descontento con el rendimiento del delantero. Algunos reconocen sus cualidades futbolísticas y creen que su posición más retrasada, detrás del nueve, es donde mejor se desenvuelve. Otros, en cambio, se muestran más críticos y dudan de su capacidad para revertir la situación.
«Lo veo más cómodo jugando por detrás del nueve, tiene calidad para lastimar», escribió un usuario en Twitter. Otro, más duro, manifestó: «No confío en Driussi, no me termina de convencer. Ya le dimos demasiadas chances». La polémica está servida y el debate continúa abierto. Incluso, su celebración ante Banfield, abriendo los brazos como en una buena racha, fue cuestionada por algunos hinchas, considerando el contexto de silbidos y la salida de Gallardo.
Números que hablan por sí solos
La estadística del partido contra Independiente Rivadavia refleja las dificultades que tuvo Driussi para impactar en el juego. Jugó 83 minutos, completó cero regates de los dos que intentó y perdió la posesión del balón en 21 ocasiones. Ganó apenas 3 de los 7 duelos que disputó. Un rendimiento que, sin duda, debe hacer pensar a Marcelo Escudero y a todo el cuerpo técnico. El futuro de Driussi en River está en juego, y cada partido será una prueba de fuego para demostrar su valía.
Datos clave
- Driussi tuvo una actuación discreta ante Independiente Rivadavia, con estadísticas que reflejan su bajo impacto en el juego.
- La hinchada de River se encuentra dividida en cuanto al rendimiento del delantero, entre quienes confían en su potencial y quienes piden su salida.
- El empate ante Independiente Rivadavia en el debut post Gallardo dejó en evidencia la necesidad de mejorar el rendimiento individual y colectivo del equipo.


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